FASCIA PROFUNDA, MÚSCULO Y MÁS: Intensive Dissection Workshop (Edimburgo 07.2013)

“You are in Heaven heare” me dijo ayer por la tarde Chris (para quién esto no es nuevo, porque es la  quinta vez que viene a los Intensive Dissection Workshops de Gil Hedley y tengo la suerte de compartir mesa con él).


Heaven, I’m in Heaven, NA,NA,NA,NA,NA,NA,NA,NA,NA,NA 


Me pasé tarareando la canción el resto de la tarde mientras anotaba los detales de la intesa tercera jornada.


Fue un día muy productivo, en el que trabajamos siete horas sin muchos descansos. 


Desde el momento en que nos pusimos delante de la mesa con Joy, es como si algo nos impidiera separarnos de ella. Tiene tanto que contarnos…


Trabajando en la dissección, la abstracción es total. O por lo menos así lo viví yo, que a la hora de repartir los puestos me dije:


“No vayas a por lo fácil, a por lo que ya conoces y sobre lo que has pasado horas y horas leyendo. Arriésgate y sal de tu zona de confort para descubrir algo”


Así lo hice y al pensarlo se me saltan las lágrimas (no es coña). Pasé toda la mañana sobre la cara y parte anterior del cuello de Joy. Fue un trabajo minucioso y por la tarde pude notar la fatiga en los antebrazos y las manos.

Antes de hacer ninguna carnicería, dediqué unos minutos a revisar las regiones que iba a diseccionar en los atlas de anatomía que circulaban por el laboratorio.


Una vez visualizado el mapa y con el plan de ruta en la cabeza, le pedí a Michael el bisturí y las pinzas hemostáticas.


“Bueno Joy – dije – vamos a hacer esto bien, muy bien” 


  • Primero apareció el cartílago de su nariz, color berenjena, que parecía decir: ¡¿Cómo?!, ¡¿Quién está ahí?!.
  • Separé sus músculos faciales, y bajo la membrana que cubría el lado derecho apareció la fascia temporal, como aparece una concha en la playa después de una ola. Precioso color nacar, brillante.¡Whao!

  • A continuación bajando en linea tuve mucho cuidado en no separar el masetero, que al verlo con la mandíbula cerrada de Joy, me recordó a una maza.


Hago memoria, pienso si ya he encontrado todo lo que quería o creía que iba a encontrar. Entonces, ¡Bingo!, un flash de la glándula parótida viene a mi cabeza. 


¿Por qué ella, puede que te preguntes?. Pues para empezar porque la mayoría de las veces que vemos una imagen del cráneo nos la han quitado poruqe estorba para ver lo que ella esconde.


No se el tiempo que pude pasar con ella, aplicando pequeños cortes para no dañar todo lo que había alrededor compartiendo espacio. Era nustra primera y única cita. Yo quería causar una buena impresión, y que nos conociéramos a fondo.


La glándula parótida de Joy me contó cómo abrazaba a la arteria carórtida externa. Me hablo de sus caricias con la vena retromandibular y de los largos y apasionados encuentros de las tres con el nervio facial (VII) en el día a día de Joy, con cada palabra, al masticar, al vostezar antes de ir a dormir…, ¡Whao!


Aquí os dejo una imagen de GRAY para que podáis visualizar mejor lo que os acabo de contar.


Diseccionando, diseccionando, me encontré un ECOM (Esterno Cleido Occípito Mastoideo) y me dije: “vamos a ver si es cierto esto que cuentan de este Señor”.


Fiel a su definición, me demostró cómo para poder conectar la parte anterior del tronco con la parte posterior de la cabeza en sentido oblicuo, tienes que hacerlo con unos buenos anclajes como la apófisis mastoides, el occipital, cláramente el esternón y una evidente división de tareas gracias a sus raíces en la clavícula. Me hizo pensar a as cuerdas maromas que amarran los barrcos en puerto.


Por la tarde dimos la vuelta a Joy.


Ahora si que tenía una predilección, quería trabajar la región de los glúteos y el sacro.


Un proyecto ambicioso para las tres horas que nos quedaban. 


Chris y yo, uno en cada nalga empezamos la aventura bajo la atenta mirada de Andrea que bajo ningún concepto quería que confundiéramos el nervio ciático y lo cortáramos. Y es que aquí no es como en los atlas de anatomía, que viene pintado de amarillo para saber quién es quién ;-).


Pués bién, el glúteo mayor de Joy resultó ser un doble cuarto de libra.


Al separarlo dije: “pero mira a quién tenemos aquí” (bueno, la verdad es que no fue así, esto lo hago para resumir y evitar explicar los veinte minutos que pasé limpiando delicadamente la zona para aclarar un poco las cosas).


Más bien fue así:


Primero: “¿Pero qué cojones es esto?!!!”


20 minutos después: “¡Pero mira a quién tenemos aquí!”


La sensación de confusión es buena, es mejor que tener una idea equivocada. Deja paso a la luz, con la que pacientemente hice aparecer al glúteo medio, glúteo menor y piramidal.


Recordías que en el post sobre el piramidal y el nervio ciático os dije que que las raíces del nervio ciático se sitúan dentro de la aponeurosis del músculo piriforme…¡¡PUES LO PUDE VER !!


¡WHAO!¡WHAO!¡WHAO!¡WHAO!¡WHAO!¡WHAO!¡WHAO!


Terminé la tarde junto a Chris explorando mano a mano, descubriendo la realidad de Joy, que es muy parecida en cada uno de nosotros, pero diferente en todos a la vez. ¿No es algo maravilloso?


Debo decir que gracias al trabajo de mis compañeros pude apreciar la superposición de las capas e nivel abdominal, los músculos que forman los diferentes compartimentos de la pierna, así como los diferentes músculos del muslo. Buff!! GRACIAS EQUIPO.

Un abrazo y hasta la próxima entrega… (a la hora del té)

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