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Los “huesos respiratorios” van más allá de la caja torácica…

Trabajar los “huesos respiratorios” va más allá de una mera movilidad torácica…

En la actualidad, entre los profesionales del ejercicio físico y la salud oímos hablar de equilibrar, re-equilibrar, nivelar y un sinfín de sinónimos que mediante métodos se aplican a la fascia, miofascia y los tejidos, olvidando, desde mi punto de vista, que nuestros métodos solo son medios de ayuda para que el organismo alcance por si mismo la homeostasis.

El equilibrio lo consigue el propio cuerpo, no se lo da un ejercicio, siendo éste tan solo un estímulo que según la fisiopatología del tejido será efectivo o no en función de cuándo, cómo o dónde se aplique (de ahí la importancia de un abordaje mulltidisciplinar en los procesos de recuperación FUNCIONAL).

Descripciones de la estructura torácica encontramos muchas en la literatura sobre anatomia descriptiva, topográfica y funcional. Todos los textos nos enseñan que su esqueleto lo forman:

  1. Las vértebras torácicas.
  2. Las costillas.
  3. Los cartílagos costales .
  4. El esternón.

Todas estas estructuras dan forma y protegen una una cavidad en la que se encuentran órganos vitales:

  1. Corazón.
  2. Pulmones.
  3. Grandes vasos.
  4. Algunas vísceras abdominales importantes (hígado, estómago, bazo, parte superior de los riñones).

A su vez, la cavidad torácica está dividida en tres subespacios: 

  1. El mediastino.
  2. La cavidad pleural derecha.
  3. La cavidad pleural izquierda.

La caja torácica es como ver una ciudad de noche (imagina un skyline). Vemos las luces de los edificios, sabemos que hay vida y movimiento en su interior, pero sabemos muy poco de quienes habitan ese espacio y lo que están haciendo en ese momento.

Hemos hablado de protección de órganos vitales, pero sabemos que al leerlo, este detalle es de esos que es fácil pasar por alto.

Órganos vitales, órganos que garantizan la vida de cada individuo. Órganos que permiten el funcionamiento vegetativo del cuerpo y sus sistemas. Órganos que garantizan el aporte de oxígeno y nutrientes a las células (y de estas tenemos miles de millones). 

La respiración es clave en el equilibrio del pH, que en sangre arterial se mantiene entre los valores 7,35-7,45. Por encima o por debajo de los cuales implica una acidosis o alcalosis que afectará al correcto funcionamiento de nuestros tejidos y por ende nuestros órganos.

Decía al principio que trabajar los “huesos respiratorios” va más allá de una mera movilidad torácica: 

La caja torácica no solo contiene los pulmones, sino que también proporciona las herramientas necesarias para que se lleve a cabo el gesto respiratorio.

Aquí es donde la tarea del entrenador personal, técnico deportivo o especialista del movimiento cobra un papel importante: el ejercicio y el movimiento.

Ahora si, ahora podemos decir que cuando entrenas haces algo por mejorar o por lo menos mantener el buen funcionamiento de la “logística de los pulmones y del corazón“. Una logística de recogida, intercambio, y entrega con calidad y a tiempo en la que la satisfacción del cliente está por encima de todo. Nuestro cuerpo SÍ que se merece una Q de calidad ISO-biocelular

Te invito a invertir una pequeña parte de tu tiempo para la I+d personal

Investigación para descubrir el funcionamiento del cuerpo. El premio por el tiempo invertido será  desarrollo personal (recuerda que el tiempo es vida). Un regalo para tu vida y la de tus alumnos. 

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