Prepara tejidos antes de movilizar la miofascia

Preparar los tejidos facilitará el trabajo de los “huesos respiratorios”, una actividad que va más allá de una mera movilidad torácica

Trabajar la fascia y movilizar la miofascia es muy interesante. No obstante, como profesionales de la actividad física con conocimientos sobre la el valor de la preparación al movimiento y la importancia de los procesos de regeneración de los tejidos: ¿preparas esos tejidos antes de abordar un trabajo de movilidad torácica o vas directamente al ejercicio de última generación en base a conexiones fasciales olvidando la fisiología del tejido en cuestión?.

-Preparar los tejidos facilitará el trabajo de movilidad torácica mediante conexiones fasciales-

Recuerda que todas nuestras técnicas y métodos tan solo son medios de ayuda para que el organismo alcance por si mismo el equilibrio, y que esto a su vez favorezca la homeostasis.

El equilibrio lo consigue el propio cuerpo, no se lo da un ejercicio, siendo éste tan solo un estímulo que según la fisiopatología del tejido será efectivo o no en función de cuándo, cómo o dónde se aplique (de ahí la importancia de un abordaje mulltidisciplinar en los procesos de recuperación FUNCIONAL).

La especificidad del material es clave para el trabajo

La #fascia se beneficia de los estímulos que generemos a través del trabajo de auto liberación #miofascial (ALM), pero… ¿cualquier material vale?.

Para poder implementar ejercicios seguros, eficaces y funcionales, en primer lugar es necesario conocer las características de este tejido en cada región.

La especificidad del material que utilicemos para la ALM es clave para transformar un mero acto de presión en un diálogo fascial.

En segundo lugar, debemos utilizar materiales cuyas densidades, formas y tamaños nos ayuden a transformar un mero acto de presión local en un verdadero tiempo de diálogo fascial.

Descubre qué, cómo y por qué en nuestras formaciones, y no dejes de visitar la tienda online para conseguir uno de nuestros kits de ALM.

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¿Qué es la autoliberacion miofascial (ALM) por definición?

La autoliberación miofascial (ALM) es una técnica de trabajo sobre los tejidos blandos del cuerpo que el propio individuo puede realizar tanto antes como después de la práctica de actividad física con ayuda de un rodillo de espuma de alta densidad (en la mayor parte de los casos), pelotas de diferentes diámetros y densidades así como con un rodillo desentumecedor.

Entre sus efectos plausibles destacados: cambios en el ROM,reducción del DOMS, modulación de la actividad del SNA y efectos sobre la función arterial (y el endotelio vascular).

Tu derecho al bienestar: tu responsabilidad para con tu organismo

Como dice Piedad Bonnett: “Se educa para el éxito, no para la felicidad personal”

Pero ante este panorama, todos y todas podemos hacer algo. Es nuestra responsabilidad social (recuerdas que quería decir responsabilidad o eres de los que sólo quieren escuchar y participar si se habla derechos).

Para tu salud es lo mismo…

Tu derecho a esta bien, tu derecho al bienestar, nace de tus responsabilidades para con tu cuerpo, mejor dicho organismo

Para nada quiero que suene a reproche. Sólo quiero que te quieras y si tu estas bien, podrás hacer que otros estén bien y si todos estamos mejor podremos pensar felicidad (sin tener que soñar con ella), podremos educar para ser feliz sin basar esa felicidad que no conocemos, que añoramos, en el éxito. 
Para esto también #somosmovimiento , podemos hacer #educaciónfuncional

Estas aquí para ser feliz. Vive, ama, ríe, muévete y comparte tu felicidad. 

¿Qué opinas de la extensión de la columna vertebral?

La extensión de la columna vertebral pesar de haber sido una de las más criticadas, resulta ser uno de los movimientos que más necesita nuestra realidad anatómica actual


Los patrones respiratorios alterados son desde hace unos años el pan nuestro de cada día. Inspiración y extensión van de la mano, y una falta de “comunicación” entre ellas, como en todas las parejas hace que el entorno sufra mientras las cosas no vuelvan a la normalidad. 

Además, sin rotación no hay extensión y para que nuestra rotación – contrarrotación sea eficiente, como podéis intuir, es necesaria la extensión. 

Stifness: concepto a tener cuenta para entender el sistema fascial

En el siguiente video describimos de forma gráfica el término #Stifness , al tratarse de un concepto a tener en cuenta para entender el sistema #fascial, tanto a nivel visceral como #miofascial.

“Miofascialmente” hablando, este término hace referencia a la rigidez del tejido, o dicho de o otro modo, a la capacidad del #músculo de oponerse al #estiramiento, existiendo un estado de tensión óptimo para cada órgano y músculo del cuerpo.

Desde el punto de vista mecánico, el grado de stifness influye directamente en la separación o aproximación de los componentes estructurales, por lo que si pensamos en la unidad contractil del músculo y teniendo en cuenta la propuesta de Peter A. Huijing sobre que en la organización del músculo existen dos estructuras de tejido conectivo alineadas en serie con los sarcómeros (tendones y fascia), este (el grado de stifness) puede ser un factor determinante en la formación de los puentes cruzados, marcando la condición óptima de generar la #contracción muscular…

puedes verlo más abajo o a través de este enlace: https://youtu.be/M5WPfgKPDqA

Video: Relaciones de las fibras elásticas y de colágeno en la fascia

A diferencia de otros tejidos, en el tejido conectivo hay una gran proporción de MEC (Thibodeau y Patton, 2007) que da soporte y cabida a las células del sistema (fibroblastos, adipocitos, células plasmáticas, macrófagos, linfocitos, mastocitos) mediante una estructura que proporcionan las fibras (colágeno, elastina, reticulina) que se entrelazan e interactúan las unas con las otras en un entorno que determina las cualidades del tejido (según sea líquido, semiliquido, gelatinoso o calcificado), compuesto por la sustancia fundamental o matriz amorfa y el fluido extracelular. (Gartner y Hiatt, 2011; Gartner y Hiatt, 2014).
 
El tejido conectivo es algo más que un simple pegamento… Podemos decir de él que es el ingrediente que nos da la forma y a su vez, el componente que forma cada pieza de nuestro organismo, donde los mecanismos de unión y cohesión celular gobiernan la arquitectura, la forma, la fuerza y la organización de los diferentes tipos de células, unidas por interacciones directas o a la MEC.
En este caos fibrilar debe primar la coherencia para poder soportar y responder las fuerzas tanto internas como externas (Alberts et al., 2015). Las células y por lo tanto tejidos que forman, se adaptan, cambian de forma con cada movimiento y se adaptan a cada situación tanto estática como dinámica del organismo.
 
El colágeno representa alrededor de la tercera parte del componente proteico total de los organismos pertenecientes a los animales superiores. Los tipos más importantes desde el punto de vista cuantitativo aparecen organizados en haces de fibras, típicas de la matriz conectiva, de las que depende el control de la distribución de las fuerzas aplicadas a los organismos provenientes del exterior y del interior. Su concentración relativa y la manera de interactuar con las otras sustancias de la matriz extracelular condicionan en gran medida las propiedades de los distintos tejidos. (Cetta, G. y Piazza, R., 2011)
 
La sustancia amorfa cumple las siguientes funciones:
 
  1. Dar soporte estructural.
  2. Participa en la difusión de los nutrientes y sustancias como hormonas, anticuerpos…, por lo que es un componente de la salud celular.
  3. Absorber impactos gracias a su alto contenido en agua, siendo necesario que esté bien hidratada para evitar que haya lesión o disfunción fascial.
  4. Ejercer de barrera contra las infecciones.
  5. Lubricar las fibras ayudando a mantener la distancia interfibrilar como herramienta de prevención ante la formación de adherencias, ayudando así a mantener la movilidad.
 
En otras publicaciones hemos hablado de la matriz extracelular aportando algunas pinceladas sobre su organización y fibrosa, destacando que la importancia del entramado fibroso que compone junto a proteoglicanos, glucosaminglucanos (GAG) y glicoproteinas como la fibronectina (formada por cadenas de polipéptidos) la matriz extracelular (MEC), radica en su papel para la cohesión de los tejidos gracias a la interacción entre las moléculas que la forman. Esa tridimensionalidad fibrosa en la que son posibles nuestra forma y nuestros movimientos.
 
La plasticidad de los tejidos, concretamente de nuestro sistema fibroso, permite un cambio en la consistencia de la sustancia amorfa de la matriz extracelular. Hablamos aquí de estímulos que hacen que la MEC se hidrate, es decir, que cambie su consistencia de un estado sólido gelatinoso a uno más fluido…
 
Teniendo en cuenta que la vida media de las fibras de colágeno es de 400-500 días mientras que la de la sustancia amorfa es de aproximadamente 48 – 196 horas (2-8 dias), la constancia en la aplicación de los estímulos sobre nuestra red fascial es la respuesta a por qué la práctica regular de las técnicas de liberación miofascial funcionan tanto en el rendimiento del deportista o ama de casa como en la prevención de lesiones, regeneración de tejidos y recuperación funcional de la persona.
 
Debemos tener en cuenta que el entramado de tejido conectivo podrá cambiar en cantidad y tipo de fibras que lo componen, en densidad de la sustancia amorfa que las acompaña e incluso en la orientación de las fibras que forman el entramado de la matriz viva, caótica pero de organización perfecta en la que viven y se desplazan las células.
 https://youtu.be/nwDTlwA0ayc
Bibliografía:
 
Alberts, B., Johnson, A., Lewis, J., Morgan, D., Raff, M., Roberts, K., Walter, P (2015) Molecular biology of the cell. 6th ed. Ed. Garland Science.
 
Cetta, G., Piazza, R. (2011) Tejido Conectivo (Colágenos y Proteoglucanos). Capítulo 9 extraído de Giannetti, A., Galimberti, R.L. (2011) Tratado de dermatología. Piccin Nuova Libraria.
 
Gartner L.P., Hiatt, J.L. (2014) Color Atlas and Text of Histology. 6ª ed. Wolters Kluwer Health.
 
Thibodeau, G. A., Patton, K. T. (2007). Anatomía y fisiología. Ed. Elsevier.