Matriz Extracelular, el biomaterial dinámico que proporciona fuerza y elasticidad e interactúa con su entorno.

El cuerpo humano es una máquina de vida, y a pesar de la necesidad de cuantificar y clasificar, todo individuo es más que el conjunto de lo que se puede medir, describir y comprender, incluso cuando esto se hace con la intención de ayudarlo.

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Podemos ver el cuerpo humano como una serie de sistemas integrados y por claridad, estudiar sus elementos por separado, pero sin olvidar que se trata de órganos individuales (asociación de diferentes tejidos) morfológicamente unidos, que crean sistemas morfológica y funcionalmente interdependientes donde los planos estructurales del organismo nos ayudan a entender mejor esta organización: Célula <-> Tejido <-> Órgano <-> Sistema <-> Organismo. Las células especializadas se agrupan formando tejidos para realizar funciones en nuestro organismo, siendo los cuatro tejidos que se distinguen en los mamíferos: nervioso, muscular, conjuntivo y epitelial.

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En los tejidos, según los libros de histología, además de células, también hay un “material inerte”, la matriz extracelular (MEC), compuesta por sustancia fundamental, fibras y fluido extracelular, siendo la célula la encargada de producir y secretar al espacio extracelular los componentes de la misma (Gartner y Hiatt, 2011; Gartner y Hiatt, 2014; Thibodeau y Patton, 2007; Tortora y Derrickson, 2011). Según Gray’s Anatomy (Standring, 2008), este término se aplica a la suma total de sustancias extracelulares de los tejidos, un sistema de fibrillas proteicas conocidas por proteoglucanos capaces de captar agua.

 

Hoy en día se sabe de la importancia de la MEC, implicada no solo en el soporte, sino también en el movimiento, desarrollo, morfología y función de las células desde el principio de la vida, durante el desarrollo del embrión, donde la migración de las células está condicionada por moléculas de la MEC como la fibronectina, laminina, colágeno (tipo IV) los proteoglucanos y el sulfato de condroitina a las que se unen las células mediante las integrinas (proteinas de unión), permitiendo o inhibiendo su migración (Carlson, 2009) constituyendo así un medio iónico hidratado y poroso, que hace posible el que los metabolitos y nutrientes puedan difundirse con facilidad (Standring, 2008).

 

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Hay que destacar que a pesar de encontrar textos que todavía presentan a la MEC como material inerte, la visión actual de este entramado molecular va cambiando, y como indica Myers (2015) citando a James Oschman en referencia a su libro Energy Medicine (Oschman, 2000) se empieza a considerar la MEC como la matriz viva:

«la matriz viva es una red ″supermolecular″ continua y dinámica que se extiende hasta el último rincón del cuerpo: una matriz nuclear dentro de una matriz celular incluida en una matriz de tejido conjuntivo. En esencia, cuando tocamos un cuerpo humano, estamos tocando un sistema íntimamente interconectado compuesto por la unión de la práctica totalidad de las moléculas del organismo».

Como afirma Mecham (2011), la comprensión de la función de la MEC ha evolucionado del concepto de “tejido conectivo” estático que mantiene unido y conecta todo, hacia el de un biomaterial dinámico que proporciona fuerza y elasticidad interactuando con los receptores de la superficie celular y controlando la disponibilidad de los factores de crecimiento. Esto plantea la necesidad de incorporar la biología celular para poder entender completamente la MEC. Esta idea ha sido reforzada por otros autores en publicaciones recientes (Alberts, Johnson, Lewis, Morgan, Raff, Roberts y Walter, 2015) donde se expone que la MEC es más que un andamio pasivo que proporciona soporte físico cumpliendo un rol activo y complejo, regulando el comportamiento de las células que la tocan, habitan en ella o se desplazan a través de su entramado, influenciando la supervivencia, desarrollo, migración, proliferación, forma y función.

 

A diferencia de otros tejidos, en el tejido conectivo hay una gran proporción de MEC (Thibodeau y Patton, 2007) que da soporte y cabida a las células del sistema (fibroblastos, adipocitos, células plasmáticas, macrófagos, linfocitos, mastocitos) mediante una estructura que proporcionan las fibras (colágeno, elastina, reticulina) que se entrelazan e interactúan las unas con las otras en un entorno que determina las cualidades del tejido (según sea líquido, semiliquido, gelatinoso o calcificado), compuesto por la sustancia fundamental o matriz amorfa y el fluido extracelular. (Gartner y Hiatt, 2011; Gartner y Hiatt, 2014).

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Como hemos visto, el tejido conectivo es algo más que un simple pegamento. Podemos decir de él que es el ingrediente que nos da la forma y a su vez, el componente que forma cada pieza de nuestro organismo, donde los mecanismos de unión y cohesión celular gobiernan la arquitectura, la forma, la fuerza y la organización de los diferentes tipos de células, unidas por interacciones directas o a la MEC. En este caos fibrilar debe primar la coherencia para poder soportar y responder las fuerzas tanto internas como externas (Alberts et al., 2015). Las células y por lo tanto tejidos que forman, se adaptan, cambian de forma con cada movimiento y se adaptan a cada situación tanto estática como dinámica del organismo.

 

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Sus propiedades dinámicas dependen de su arquitectura biológica y aquí hablamos de una organización tridimensional que debe su fuerza, resistencia y adaptabilidad a la transmisión de fuerzas a través de la red molecular más importante de nuestro organismo que, a su vez, encuentran el equilibrio gracias al principio de la biotensegridad…, la red fascial

 

El significado funcional de la arquitectura del tejido conectivo y más concretamente de la red colagénica fascial se caracteriza por su capacidad para desestructurarse y permitir así la movilidad, así como su dimensión conectiva que permite interacciones mecánicas funcionales (entre los órganos o estructuras). En otras palabras, cuando hablamos de fascia, además de utilizar un término muy a la moda, hacemos referencia a un tejido que además de conectar, acompaña y hace posible el movimiento, siendo por lo tanto:

 

1) Capaz de adaptarse y cambiar su organización para permitir el movimiento (piensa en el deslizamiento de las fascias que envuelven los músculos, a nivel del gemelo por ejemplo, cuando caminas o al pasar de flexión plantar a dorsiflexión del pie. ¿Te habías parado a pensar cómo este deslizamiento es posible?).

 

2) Capaz de reorganizarse y unirse cuando se le necesita (esto es lo que permite la cicatrización de los tejidos dañados o la especialización de algunas zonas como los tendones que son en realidad una adaptación funcional de la fascia ante una demanda de tracción).

 

Fibroblastos_miofibroblastos_capacidad_contractil_fascia

 

El concepto de tensegridad se basa en la coexistencia de fuerzas mecánicas, tensión continua y compresión discontinua, que interactúan para equilibrarse formando los binomios tensión – tracción y compresión – empuje (Heartney, 2009). Hablamos de fuerzas y por ende de energía, fuerzas/energía que podemos dibujar sobre un papel, sentir cuando nos movemos, percibir al observar un gesto, pero que aunque estén ahí no podemos ver…, fuerzas, energía, interacción, equilibrio.

 

Algo que caracteriza a las estructuras tenségricas es la capacidad de cambiar de forma y recuperarla gracias a sus propiedades viscoelásticas no lineares que hacen posible el auto equilibrado de las fuerzas, verdaderas estructuras dinámicas, formas siempre en tensión, siempre en equilibrio, en definitiva, estables (Juan y Tur, 2008; Skelton y de Oliveira, 2009; Scarr, 2014).

 

La estabilidad de toda estructura tenségrica no se debe a la fuerza de  sus partes, sino a cómo gestiona el estrés mecánico al que es sometida, o dicho de otro modo, a cómo distribuye las fuerzas, a cómo las equilibra, a cómo encuentra el equilibrio estable (y dinámico de la materia viva) donde la función de las unidades que lo componen dependerá de la estabilidad de todo lo demás. (Juan y Tur, 2008; Scarr, 2014)

 

Si hablamos de formas tenségricas solo podemos hacerlo desde una visión de interacción tridimensional, introduciendo en nuestro vocabulario los conceptos de volumen y sinergia. Por ejemplo, cuando un globo que se infla, crece, crece y la distancia entre  sus elementos aumenta a cada momento. Si esa distancia aumenta, las fuerzas “invisibles” que interactúan sobre ellos también lo hacen “me muevo luego existo”.

 

Extrapolando esta idea a nuestra naturaleza humana móvil y en constante cambio, tenemos un buen ejemplo que nos ayudará a entender la perspectiva global de toda postura o gesto que realizamos en nuestro día a día y las interacciones entre las fuerzas “invisibles”.

 

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Una perspectiva global del movimiento nos enseña que en cada gesto existen elementos que se expanden acompañados de elementos en contracción. Tensiones que cambian y se reparten buscando el equilibrio del sistema, tantas veces alejado del equilibrio ideal, basándose en conceptos no lineares que entienden las sinergías entre los elementos que permitirá la transformación y el propio movimiento.

 

Si aplicamos el concepto de biotensegridad a la dinámica corporal, a su realidad de continuidad total, no podemos apartar la mirada ante la evidencia de la organización fascial a todos los niveles: superficial, profundo e interno (nivel visceral). Obviarlo supone no querer aceptar la realidad tridimensional de nuestra estructura, la realidad tridimensional del movimiento, afincarnos en la comodidad de teorías aprendidas de origen renacentista, desarrolladas cuando las mentes dibujaban en 2D.

 

El Profesor de la Universidad de Harvard, Donald Ingberg en sus publicaciones  (Ingber, 2010; Sultan, Stamenović e Ingber, 2004) nos muestra como a nivel microscópico, la organización de la matriz extracelular (MEC) hace que la transmisión de fuerzas y tensiones llegue hasta el citoesqueleto de las células. Esto nos hace tener en cuenta el que toda fuerza mecánica que tiene lugar en nuestro organismo, se traduce en un proceso bioquímico, es decir que: cada gesto, cada movimiento, cada estímulo, cada sentimiento, cada acción mecánica o la simple y terrible “inacción” llegará hasta lo más profundo de nuestro ser, a cada unidad funcional de nuestro organismo, la Célula, desencadenando un cambio mediante el proceso de mecanotransducción.

 

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Junto con la fascia, el tejido conectivo hace que los huesos conecten y funcionen correctamente, hasta el punto de que algunos autores definan la cápsula articular como una fascia especializada, creada a partir de la demanda mecánica multidireccional a la que se ven sometidos los tejidos de la zona y que consigue mediante este formato, aportar conexión y permitir la movilidad.

 

Reflexionando a partir de las ideas expuestas en este post sobre la MEC y su importante papel en la dinámica en constante cambio, adaptación y remodelación de los tejidos, es importante que cuando llevemos a cabo un trabajo de liberación miofascial,  independientemente de si es antes o después de entrenar o pasear, independientemente de si buscamos una mejora del ROM, preparar/activar una zona o evitar la fatiga, tenemos que recordar que el entramado fascial no es tan solo miofascial, sino un órgano “tensotivomotor” (tensional – sensitivo – motor) implicado en los procesos microscópicos y macroscopicos del movimiento y de la vida.

 

 

Bibliografía:

Alberts, B., Johnson, A., Lewis, J., Morgan, D., Raff, M., Roberts, K., Walter, P (2015) Molecular biology of the cell. 6th ed. Ed. Garland Science.

Carlson, B.M. (2009) Embriología humana y Biología del desarrollo 4ºed Ed Elsevier.

Gartner L.P., Hiatt, J.L. (2011) Histología Básica. 1ª ed. Ed Elsevier.

Gartner L.P., Hiatt, J.L. (2014) Color Atlas and Text of Histology. 6ª ed. Wolters Kluwer Health.

Heartney, E. (2009) Kenneth Snelson: forces made visible. Massachusetts, Hard Press Editions.

Ingber, D. E (2010) From Cellular Mechanotransduction to Biologically Inspired Engineering. Annals of Biomedical Engineering, 38 (3), p. 1148-1161.

Juan, S.H., Tur, J.M.M. (2008) Tensegrity frameworks: static analysis review. Mechanism and Machine Theory 43, pp.859-81.

Mecham, R.P. (2011) The Extracellular Matrix: an Overview. Ed. Springer

Myers, T. W. (2015) Vias Anatómicas: Meridinos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. 3ª ed Ed. Elsevier.

Oschman, J. (2000) Energy medicine. Edinburgh: Churchill Livingstone.

Scarr, G. (2014) Biotensegrity. The Structural Basis of Life. Handspring Publishing.

Skelton, R.E. y de Oliveira, M.C., Tensegrity Systems. Ed. Springer.

Standring, S. (2008) Gray’s anatomy. 40th ed Edinburgh: Churchill Livingstone.

Sultan, C., Stamenović, D., Ingber, D. E., (2004). A Computational Tensegrity Model Predicts Dynamic Rheological Behaviors in Living Cells. Annals of Biomedical Engineering, 32 (4), p. 520-530.

Thibodeau, G. A., Patton, K. T. (2007). Anatomía y fisiología. Ed. Elsevier.

Tortora, G. J., Derrickson, B. H., 2011. Principles Of Anatomy And Physiology (Tortora, Principles of Anatomy and Physiology). 13th ed. ed. Hoboken,NJ: Wiley.

Tixotropía, dinámica de fluidos y fascia (Video): Conceptos clave para entender el sistema fascial Spanish- English

Esta propiedad la encontramos en múltiples tejidos y en algunos fluidos no newtonianos pero como ejemplo clarificador, hemos escogido una práctica que es fácil de realizar mientras paseamos por la orilla de la playa este verano.

Cuando este bajando la marea, acércate a la orilla, la arena que pisas es la matriz extracelular de la fascia que en vez de fibras, tiene granos de arena para responder y adaptarse al perpetuo movimiento del mar. Si juegas con el peso de tu cuerpo o caminas sobre ella, verás como responde de forma diferente a las fuerzas y presiones que generes. Observa como los movimientos bruscos y saltos hacen que esa tu huella se marque y que el agua desaparezca, o como si te mueves lentamente con pequeños y rítmicos movimientos de cizalla con tus pies, se irán abriendo paso entre agua y arena, cada vez más profundo…

 

El término TIXOTROPÍA describe los cambios en las características físicas de una substancia como resultado del movimiento. De ahí su origen etimológico, del griego “THIXIS” + “TROPOS” que quiere decir TOCAR + TRANSFORMAR.

Como en la orilla de la playa, el agua es un importante estabilizador en el tejido conectivo y cuando la presión aplicada sobre el sistema fascial (que en definitiva es un sistema coloidal o coloide) es elevada, este responde solidificándose por la deshidratación y reorganización de las cadenas polipeptídicas. Como podemos ver en el vídeo, a mayor velocidad, fuerza y presión, el coloide responde compactándose y ofreciendo resistencia.

  

Cuando hablamos de liberación miofascial (bien sea en terapia manual o con implementos como pelotas, forma rollers,etc.) paradójicamente, es mejor realizar movimientos lentos y una menor presión si queremos llegar a planos más profundos.

En el último fragmento del video podemos comprobar como si la matriz extracelular está deshidratada, la rigidez de la fascia (“stifness”) impedirá que recupere su forma inicial y esto afectará al movimiento, al igual que ocurre en el tejido fascial del cuerpo humano.
Disfrutad de vuestras exploraciones fascia a orillas del mar 😉

Thixotropy: A key concept to understanding the fascial system
Thixotropy is found in multiple tissues and in some non-Newtonian fluids. We have chosen a practice that is easy to perform as we enjoy the beach this summer.
When the tide is down, go to the seashore, the sand where you stand is the extracellular matrix of the fascia that instead of fibers, has grains of sand to respond and adapt to the perpetual motion of the sea. If you play with the weight of your body or walk on it, you’ll see how they respond/adapt differently to the forces and pressures you generate. Now observe how if you move slowly your feet with small, shear and rhythmic movements, they will be making its way among water and sand, going deeper…

The term THIXOTROPY describes changes in the physical characteristics of a substance as a result of movement. Hence its etymology, from the Greek “THIXIS” + “TROPOS” meaning TOUCH + TRANSFORM.

Water is an important stabilizing element in connective tissue and when the pressure applied on the fascial system (which ultimately is a colloid or colloid system) is high, it responds with a chance into a more solidified state by dehydration and reorganization of the polypeptide chains. As we can see in the video, when we apply faster force and pressure, the colloid system responds offering resistance.

When we talk about myofascial release (either manually or with implements such as therapy balls, foam rollers, etc.) paradoxically, it is better to make slow movements and a lower pressure if we want to reach deeper levels.

In the last fragment of the video we can see that if the extracellular matrix is dehydrated, the rigidity of the fascia (“stifness”) limits the tissue recovery to its initial state and this will affect the movement, as happens in the fascial tissue of the human body.
Enjoy your seaside fascial explorations 😉

Plasticidad de la fascia o “be water my friend”

La plasticidad de la fascia es una de las características que explica los efectos de las maniobras de liberación fascial en lo que conocemos como liberación miofascial.

La viscoelasticidad de los tejidos blandos, y por ende las propiedades viscoelásticas de la fascia conllevan una serie de cambios que podemos apreciar tanto a nivel global (llamémoslo efectos macroscópicos), como local (entendamos aquí efectos microscópicos).

En otras publicaciones hemos hablado de la matriz extracelular aportando algunas pinceladas sobre su organización y fibrosa, destacando que la importancia del entramado fibroso que compone junto a proteoglicanos, glucosaminglucanos (GAG) y glicoproteinas como la fibronectina (formada por cadenas de polipéptidos) la matriz extracelular (MEC), radica en su papel para la cohesión de los tejidos gracias a la interacción entre las moléculas que la forman. Esa tridimensionalidad fibrosa en la que son posibles nuestra forma y nuestros movimientos.

La plasticidad de los tejidos, concretamente de nuestro sistema fibroso, permite un cambio en la consistencia de la sustancia amorfa de la matriz extracelular. Hablamos aquí de estímulos que hacen que la MEC se hidrate, es decir, que cambie su consistencia de un estado sólido gelatinoso a uno más fluido…

Lo decía Bruce Lee en aquella conocida enrevista: “Be water my friend”

Teniendo en cuenta que la vida media de las fibras de colágeno es de 400-500 días mientras que la vida media de  sustancia amorfa es de aproximadamente 48 – 196 horas (2-8 dias), la constancia en la aplicación de los estímulos sobre nuestra red fascial es la respuesta a por qué la práctica regular de las técnicas de liberación miofascial funcionan tanto en el rendimiento del deportista o ama de casa como en la prevención de lesiones, regeneración de tejidos y recuperación funcional de la persona.

Matriz extracelular, fascia y su organización caótica pero perfecta

La organización y distribución de las fibras en el entorno que sirve de soporte y conexión a las células es de apariencia caótica pero organización perfecta, son como los miles de hilos que forman este encaje de bolillos que vemos en la imagen.

Las manos de quien lo realice deben ser capaces de trenzar sin errores cada hilo para dar forma al dentelle que llaman los franceses, el encaje final, el bonito resultado tras cientos de horas de cuidadosas y exactas maniobras que hacen que obviemos esos momentos en los que la organización y reorganización de cada fibra ha sido de importancia vital para alcanzar el objetivo.

Con el movimiento sucede lo mismo. La liberación fascial hace la función de las manos de la bordadora, que organiza, tensa o libera allí donde es necesario. Pequeños ajustes invisibles para el ojo no entrenado, detalles que escapan a la mirada incapaz de observar más allá de músculo – tendón – hueso – origen – inserción.

A nivel microscópico, citando aquí solo algunos de sus componentes, la importancia del entramado fibroso que compone junto a proteoglicanos, glucosaminglucanos (GAG) y glicoproteinas como la fibronectina (formada por cadenas de polipéptidos) la matriz extracelular (MEC), radica en su papel para la cohesión de los tejidos gracias a la interacción entre las moléculas que la forman.

Las células son otro componente más que importante, ellas “viven” en la matriz extracelular, están adheridas a ella y por lo tanto se suman  a esta labor de conexión fluida en la que uno de los fines es el movimiento entre las diferentes estructuras. (Ibai López)

El otro día indicaba en la publicación sobre las conexiones anatómicas funcionales que “debemos saber y pensar que la fascia no es tan solo una estructura de naturaleza fibrosa y realidad tridimensional, ni tampoco una especie de pegamento; es la compañera de viaje para nuestros movimientos, nuestras pausas, nuestros entrenamientos, nuestras lesiones…, pero ante todo y sobre todo, nuestra vida. ” (López, 2015)

Es gracias a esa tridimensionalidad fibrosa que son posibles nuestra forma y nuestros movimientos a nivel macroscópico, porque a nivel microscópico todo esto es posible gracias a la unión entre:

  1. Moléculas de la MEC.
  2. Células y la MEC.
  3. Células próximas o cercanas.

El tejido conectivo y la fascia no solo intervienen en el movimiento y la forma, sino también en los procesos como el desarrollo, el remodelado, la reparación y/o la inflamación, inducidos tanto  por estímulos mecánicos como estímulos hormonales. Llamémoslo inducción que bien podrá ser mecánica o fisiológica.Procesos que afectan a la MEC

Como indica Thomas Myers en una publicación reciente en su página web anatomytrains.com, ” (…) looser, more hydrated fuzz will allow sufficient movement; tighter, dryer fuzz will efficiently transfer force from a muscle to adjacent fuzzed structures, other muscles, bones, vessels or fascial structures.  The dryer and shorter fibers will produce more stability (which is of course sometimes what you want and need – we are presuming ‘fuzz’ limiting movement where you want it).  Too loose tissue (hypermobile) can be as problematic as hypomobile tissue – the questions are all ‘where?’ and ‘in whom?’ ” (Sproul, 2015)

Myers nos deja aquí la puerta abierta a analizar la localización y las características de la MEC: más laxa e hidratada permitirá mayor movilidad; densa y menos hidratada proporcionará mayor estabilidad además de garantizar una transmisión eficaz de las fuerzas.

Abrir los ojos a las conexiones entre los sistemas, empezando quizás por las del sistema fibroso,  las miofasciales, ayudará a comprender cómo no todo tiene que estar libre de tensión. (Ibai López)

Como bien dice madmoiselle Godelieve Denys Struyf “la asimetría es fisiológica” (Campignion, 2008), no solo a nivel estructural, sino también a nivel tisular.

 

Bibliografía:

Bosman FT, Stamenkovic I.. (2003). Functional structure and composition of the extracellular matrix. Journal of pathology. 200:423-428.

Campignion, P. (2008) Las tipologías puestas en evidencia, la asimetría es fisiológica. En P, Campignion (2008) Cadenas musculares y articulares concepto G.D.S. (2ª ed.) (pp. 60-61). Alicante: Lencina – Verdú Editores Independientes

López, I. (2015) “Fascia y las conexiones anatómicas funcionales”. En Educación Funcional para el Movimiento Humano – efmh [Entrada en un blog]. 2015, enero 13 [consulta ene/2015] Recuperado de: http://efmh.es/fascia-y-las-conexiones-anatomicas-funcionales/ .

Sproul, E. (2015) “Q & A: Fuzz Speech”. En Anatomy Trains News [Entrada en un blog]. 2015, enero 13 [consulta ene/2015] Recuperado de: http://www.anatomytrains.com/news/2015/01/13/q-fuzz-speech/ .

 

Enlaces de interés:

http://efmh.es/el-colageno-se-adapta-a-la-realidad-de-tu-dia-a-dia/

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK26810/

 

A nivel microscópico la organización de nuestra red fascial se comporta como una bolsa de té


“Evidenced based agreement of relationship between tea bags and collagen microvacuolar system.”, I.Lopez et al. 2014 



El otro día, llevando una taza vacía (la infusión de la noche anterior) de la mesa del ordenador al fregadero me di cuenta del parecido que hay entre una bolsita de té y la microvacuola (unidad funcional del sistema amortiguador colagénico microvacuolar) que describe el Dr. Jean-Claude Gimberteau.

Os lo explico:

A nivel microscópico la organización de nuestra red fascial se comporta como una bolsa de té:

El tejido conectivo está formado por CÉLULAS y MATRIZ EXTRACELULAR. La matriz extracelular da soporte y cabida a las células del sistema (fibroblastos, adipocitos, células plasmáticas, macrófagos, linfocitos, mastocitos) mediante una estructura que proporcionan las FIBRAS (colágeno, elastina, reticulina) que se entrelazan e interactúan las unas con las otras en un entorno que determina las cualidades del tejido (según sea líquido, semiliquido, gelatinoso o calcificado), la SUSTANCIA FUNDAMENTAL o MATRIZ AMORFA.

1) La BOLSA DE TE es el ENTRAMADO DE FIBRAS que CONTIENE A LAS CÉLULAS.

2) Las CELULAS son las HOJAS TRITURADAS y brotes de la planta del té.

3) La SUSTANCIA FUNDAMENTAL es la taza con el agua caliente (o el líquido en el que queremos realizar la infusión.

Cuando la matriz extracelular se deshidrata las fibras se apelmazan y se pegan dejando de “flotar” e infusionar el movimiento…

Simple, claro, didáctico y actual…, o dicho de otro modo: Educación Funcional para el Movimiento Humano 

Si eres de las personas que desayunan té, te propongo que hoy dejes la bolsa en la taza sin agua. Cuando vuelvas a casa al cabo de unas horas, observa su estado y como cuesta despegarla del fondo o del lateral de la taza donde se ha pegado. Real como la fascia misma.

Y si tu pareja o alguien de l familia te dice que “eso es una cochinada” , siempre les puedes decir: “oye, lo que hago es por la ciencia”; “de eso nada, esto es pura evidencia científica”, jeje

¡Buenos días!

***BONUS***

“Evidenced based agreement of relationship between tea bags and collagen microvacuolar system.”, I.Lopez et al. 2014

He aquí los materiales utilizados en el estudio realizado por López et al.(2014) para demostrar la similitud existente entre las bolsas de te y el comportamiento de la red Fascial. 


Indicar que para dicho estudio:

1) Se utilizaron tanto bolsas de te como de infusión de diferentes marcas y procedencias.
2) Se experimentó la respuesta de todas las bolsas a diferentes tiempos de infusión.
3) La temperatura del agua oscilaba entre 90º y 100º.
4) El tiempo transcurrido entre la infusión y la recolección de la bolsa para el estudio fue desde una recolección inmediata a una recolección 24-48h después de la infusión (ver imagen adjunta).

“Evidenced based agreement of relationship between tea bags and collagen microvacuolar system.”, I.Lopez et al. 2014