World’s first Biotensegrity-informed and Biotensegrity-focused Thiel dissection of human cadavers 2015 Course: notes and reflexions of a Spanish delegate.

World’s first Biotensegrity-informed and Biotensegrity-focused Thiel dissection of human cadavers 2015 Course: notes and reflexions of a Spanish delegate.

 

Centre for Anatomy and Human Identification – University of Dundee

Hoy es una tarde de sábado diferente, en un país diferente,  apreciando cada detalle, cada forma, el equilibrio entre los movimientos y el contraste de los colores. Hoy es el día después de tres días en el World’s first Biotensegrity-informed and Biotensegrity-focused Thiel dissection of human cadavers 2015 Course en el Centre for Anatomy and Human Identification – University of Dundee .

Es sábado por la tarde, pero este es un sábado diferente porque estoy viajando en el Stagecoach X54 que une Dundee con Edimburgo a través de la A92 entre campos que tienen un verde especial, un verde que solo la luz que atraviesa las nubes aquí en el norte de Escocia es capaz de hacerme percibir. De vez en cuando, como si fuera para crear contraste, aparece una casa con la piedra unas veces gris, otras beige o marrón…, detalles.

Detalles, percepción de detalles, capacidad de observación, aprender a observar y entonces observar para aprender, eso es lo que caracteriza hacer anatomía mediante el proceso de disección, o por lo menos así me lo han enseñado las personas con quienes he tenido y tengo la enorme suerte de compartir momentos de aprendizaje en el laboratorio.

El año pasado durante  el 1st British Fascia Symposium (BFS) conocí a John Sharkey, un Clinical Anatomist, Exercise Physiologist, miembro del Medical Team Olympic Council, miembro fundador del BioTensegrity Interest Group  que además forma parte del Olympic Council of Ireland Medical Team. En nuestro primer encuentro, el hablaba y yo escuchaba, como lo hacían las otras personas del auditorio donde Mr. Sharkey se remangó la camisa y empezó a explicar el comportamiento de los fluidos de nuestro organismo con un tupper, litro y medio de agua y un kilo de harina, sin dejar de utilizar en ningún momento la terminología más precisa y científica necesaria para la temática de su ponencia y hacer posible la comprensión. Un buen profesor. Saber y tener la capacidad de enseñar. Educación funcional…

 

En el BFS también conocí a Joanne Avison que me dio una cantidad abrumadora de información sobre biotensegridad, lo que despertó mi interés por profundizar más en el concepto y como me dijo en aquel momento: “no conformarnos tan solo con la idea de integridad tensional o tensión + compresión”. Joanne hizo que quisiera ir más allá, profundizar en el nivel microscópico, bucear en las bases estructurales de la vida y el movimiento.

 

Pero para hablar de biotensegridad hay que presentar al Dr. Stephen Levin MD, padre del concepto biotensegridad.

 

Con este equipo de profesionales guiando el primer curso que combinaba disección y biotesegridad, en el renombrado Centre for Anatomy and Human Identification de la Universidad de Dundee, en cuanto me lo propusieron, solo pude decir: “¡Si, quiero!”.

 

En esta ocasión hemos trabajado con formas cuyo método de embalsamamiento ha sido el conocido como Thiel Soft-Fix desarrollado por Prof. Walter Thiel (1919-2012) que mantiene el aspecto, la movilidad y textura natural en las formas. Esto ha sido un valor añadido al la experiencia, ha aportado una realidad increíble al proceso de aprendizaje, elevando el nivel de las sensaciones, porque a la hora de trabajar sobre los tejidos nos ha permitido observar la continuidad sobre una estructura lo más parecida a como lo es en vida. Un paso más para llevar la anatomía a la realidad del movimiento y la vida.

 

Anatomía, biotensegridad, movimiento, vida…

Me gusta la anatomía, me apasiona, como lo hace el movimiento, y cuanto más estudio, más consciente soy de que si nuestra base en anatomía no es buena, podemos hacer mucho daño con nuestro trabajo y en el caso de la terapia/tratamiento, se puede llegar a causar la muerte.

Una de las preguntas que nos pierde en la anatomía es ¿dónde está…?, pero estos días en Dundee, el laboratorio de anatomía ha abierto las puertas al concepto de continuidad aplicado al proceso de disección. La ciencia nos tiende la mano para poder investigar y poder aportar imágenes, estructuras, conexiones que apoyen y refuercen este nuevo punto de vista, pero aunque hablemos de continuidad, es necesario utilizar una terminología apropiada y no dejarnos llevar por un: “mira, fascia”, “fíjate aquí hay fascia”, “todo es fascia”. Estamos aquí con espíritu crítico, cuestionándonos aquello en lo que creemos y todo aquello que hemos leído para que lo que observemos y apreciemos en cada una de las formas estos días nos aporte un poco más de luz en el universo fascial.

Las cerca de 25 personas que nos hemos reunido estos tres días, contando científicos, médicos, osteópatas, fisioterapeutas, quiroprácticos, especialistas del movimiento y muchos de ellos también escritores, lo hemos hecho con la intención de llevar nuestro interés a la mesa de disección para luego reunirnos y compartir impresiones, reflexionar sobre lo que cada uno ha percibido. Como decía Abduelmenem Alashkham en una de las mesas redondas, “ha sido tan diferente y enriquecedora a la vez la forma en que cada uno de vosotros se aproximaba a la disección, nuevos puntos de vista de lo que yo estaba viendo en el mismo momento”. Todo un proceso de aprendizaje que no acaba cuando salimos del laboratorio, sino que más bien empieza. Aprender a observar como lo hacen otros, no conformarnos con una mirada reduccionista o “miista”, no tener miedo a lo que podamos ver al abrir los ojos con nuevas perspectivas.

 

Tensión, compresión y disección.

 

Como os contaba en el último post sobre Tensegridad – Biotensegridad: “el concepto de tensegridad se basa en la coexistencia de fuerzas mecánicas, tensión continua y compresión discontinua, que interactúan para equilibrarse formando los binomios tensión – tracción y compresión – empuje. Hablamos de fuerzas y por ende de energía, fuerzas/energía que podemos dibujar sobre un papel, sentir cuando nos movemos, percibir al observar un gesto, pero que aunque estén ahí no podemos ver…, fuerzas, energía, interacción, equilibrio”.

 

Nuestra tarea en el laboratorio es encontrar los paralelismos, las evidencias que nos muestren estos cuerpos, que no son verdades absolutas, sino realidades únicas porque esto cambia de una forma a otra, lo que refuerza el principio de individualización de cualquier trabajo (entrenamiento o tratamiento, rehabilitación o readaptación) y hace que piense en la dichosa manía que tenemos de atarnos a métodos, protocolos olvidando (sobretodo al principio, cuando nos faltan recursos y todavía no somos conscientes de todo lo que debemos tener en cuenta cuando trabajamos con cuerpos humanos) la importancia de la individualización y la necesidad de ser capaces de escuchar y observar el cuerpo.

 

Esto lo hacemos respetando la integridad para trabajar entonces meticulosamente en la región, con especial atención a las restricciones que encontramos a nuestro paso, a  posibles adherencias fruto en ocasiones de la falta de movimiento, de una cicatriz o por el sobrepuso bien postural o por un gesto cíclico (leamos aquí: demanda mecánica crónica). Una filosofía de Slow-Dissection y Open-Minded-Dissection con gran atención a los detalles, así como demandas analíticas y multitarea para ser capaces de ver. Añadiría aquí un “para ver lo que no está (lo invisible), observa lo que si está (lo visible)”.

 

Fruto de este trabajo en equipo, nuestra mesa pudo llevar a cabo varios proyectos interesantes en la lectura del lenguaje titular (si me permitís esta expresión) de la forma que nos acompañó e hizo posible esta aventura, esta vez en Dundee (nº.- 1130).

 

Fascial and biotensegrity-oriented affairs of Table nº4.

 

Día 1: Piel, fascia superficialis, retinacula cutis superficialis, retinacula cutis profundus

 

  • Atención a la organización de la piel, el órgano más extenso del cuerpo, con las capas subyacentes.

 

  • Hay que destacar la presencia de todo un entramado de pequeños vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas así como vasos linfáticos en la fascia superficialis (tela subcutánea, localizada justo bajo la dermis de la piel) que ayudan a la dermis, descrita clásicamente como un lecho denso de tejido conjuntivo vascular con arquitectura tridimensional en la que fibras elásticas y de colágeno de los retináculi cutis junto con los elementos vasculares, linfáticos y nerviosos, interactúan para ayudar mantener la forma de nuestro órgano más extenso a la vez que relacionan, equilibran y reflejan tensiones internas y externas. Una barrera mecánica permeable que aporta adaptabilidad externa a una realidad dinámica interna global y cambiante. Si bien se observó en múltiples regiones,  nos llamó especialmente la atención en la fosa axilaris, fosa isquioanalis.

 

  • El conocido “algodón de azúcar” o “fuzz” es menos evidente en las formas cuyo proceso de embalsamamiento ha sido el Thiel Soft-Fix. El trabajo para diferenciar y reflejar las estructuras ha de ser más minucioso con especial atención a no dañar  las superficies subyacentes. Un laborioso trabajo que permite interiorizar y comprender mejor el concepto de continuidad total y ubicuidad del tejido conectivo.

 

Día 2: Fascia de Scarpa, Periné, LFG – complex. Scar/adhesion1 sup layer sx.

 

  • Una cuidadosa disección de la región infraunbilical nos permitió diferenciar las característica organización estratificada de fascia superficial de la pared del abdomen con la fascia de Camper (capa grasa) y la fascia de Scarpa (capa membranosa).

 

  • En nuestro interés por hacer una anatomía basada en la continuidad y tras observar desde un primer momento la existencia de una cicartiz en el hipogastrio (entre ombligo y pubis), estudiamos las conexiones de la capa membranosa de la fascia superficial (fascia de Scarpa) que como describe Gray’s Anatomía para Estudiantes (Drake, 2015) se continuaba por la parte anterior del periné, confluyendo hacia las ramas isquiopubianas y el borde posterior de la membrana del periné. Por debajo del ligamento inguinal se continuaba con la fascia profunda del muslo (fascia lata).

 

Pudimos seguir las “raíces” de la cicatriz, sus expansiones colagénicas que dificultaban la separación entre la fascia superficial y profunda en la región de la fosa iliaca izquierda (no así hacia la fosa iliaca derecha, donde reflejar las estructuras no supuso dificultad adicional). Tras la observación minuciosa y detallada de la organización fibrilar que encontramos en la zona que presentaba mayor adherencia entre capas, nos llamó la atención la organización caótica de la misma, donde de nuevo vasos sanguíneos (fruto de la neovascularización) como engrosamientos fibrosos, se expandían buscando anclajes que dieran soporte adicional en el proceso de remodelado para recuperar la continuidad.

 

  • En la fosa isquioanal encontramos una arquitectura tridimensional fruto de la interacción de elementos vasculares, linfáticos y nerviosos para ayudar mantener la forma de esta región a la vez que relacionando, equilibrando y reflejando tensiones internas y externas fruto de las conexiones fasciales con origen en elementos tanto axiales como apendiculares.

 

Al exponer el suelo pélvico de un lado tras reflejar los elementos de la fosa isquioanal, pudimos observar la resupesta del mismo ante tracciones que realizamos en el gluteus máximus con las pinzas en diferentes puntos y direcciones. Observamos que la transferencia de tensión a través del entramado fascial no se detenía en la rama isquiopubica, sino que se podía apreciar la aparición de líneas de tensión en la fascia del llevador ani.

 

Al respetar el continuum levator ani – fosa ischioanalis – gluteus maximus del otro lado y tras realizar tracciones con las pinzas como habíamos realizado en el lado diseccionado, confirmamos que se trata de una unidad inseparable tanto a nivel anatómico como funcional lo que ayuda a reforzar los hallazgos in vivo sobre la integración funcional del suelo pélvico realizados por Soljanik et al. (2002).

 

Día 3: Cavidad torácica y abdominal. Scar/adhesion 2 deep layer

  • La apertura de la cavidad abdominal nos dio la posibilidad de observar la organización de los tejidos y su relación con la cicatriz.

 

A nivel profundo, sus expansiones colagénicas se localizaban en el lado derecho, dificultando la separación entre los elementos miofasciales de la pared abdominal anterolateral y llegaban hasta la región torácica.

Estos hallazgos nos hicieron reflexionar sobre como una cicatriz a nivel abdominal puede limitar o alterar movilidad de la caja torácica y afectar a la respiración y sus más de 20000 ciclos diarios.

 

  • La apertura de la cavidad torácica reveló múltiples adherencias entre la pleura parietal y la fascia endotorácica. Volvemos a reflexionar sobre el binomio restricción local – disfunción global.

 

Como he escrito antes: detalles, percepción de detalles, capacidad de observación, aprender a observar y entonces observar para aprender, eso es lo que caracteriza hacer anatomía mediante el proceso de disección, o por lo menos así me lo han enseñado las personas con quienes he tenido y tengo la enorme suerte de compartir momentos de aprendizaje en el laboratorio.

 

Gracias Stephen Levin, John Sharkey, Joanne Avison, Abduelmenem Alashkham y a todos mis compañeros embarcados en este proceso anatómico-biotensegrico-fascial.

 

Bibliografía:

Drake R.L., Wayne V., Mitchell A.W. . Gray. Anatomía para estudiantes. 3ª Edición. Elsevier (2015).

Soljanik I. , Janssen U. , Lienemann A. , Weissenbacher E. R. , Kiechle M. (2002) The role of the LFG-complex for the functional integration of the pelvic floor. Neurology and Urodynamics, 21 (4), 8-8.

Tensegridad, biotensegridad, estabilidad y dinámica corporal

El concepto de tensegridad se basa en la coexistencia de fuerzas mecánicas, tensión continua y compresión discontinua, que interactúan para equilibrarse formando los binomios tensión – tracción y compresión – empuje. Hablamos de fuerzas y por ende de energía, fuerzas/energía que podemos dibujar sobre un papel, sentir cuando nos movemos, percibir al observar un gesto, pero que aunque estén ahí no podemos ver…, fuerzas, energía, interacción, equilibrio.

 

Algo que caracteriza a las estructuras tenségricas es la capacidad de cambiar de forma y recuperarla gracias a sus propiedades viscoelásticas no lineares que hacen posible el auto equilibrado de las fuerzas, verdaderas estructuras dinámicas, formas siempre en tensión, siempre en equilibrio, en definitiva, estables.

 

La estabilidad de toda estructura tenségrica no se debe a la fuerza de  sus partes, sino a cómo gestiona el estrés mecánico al que es sometida, o dicho de otro modo, a cómo distribuye las fuerzas, a cómo las equilibra, a cómo encuentra el equilibrio estable (y dinámico de la materia viva) donde la función de las unidades que lo componen dependerá de la estabilidad de todo lo demás.

 

Si hablamos de formas tenségricas solo podemos hacerlo desde una visión de interacción tridimensional, introduciendo en nuestro vocabulario los conceptos de volumen y sinergia. Por ejemplo, cuando un globo que se infla, crece, crece y la distancia entre  sus elementos aumenta a cada momento. Si esa distancia aumenta, las fuerzas “invisibles” que interactúan sobre ellos también lo hacen “me muevo luego existo”.

 

Extrapolando esta idea a nuestra naturaleza humana móvil y en constante cambio, tenemos un buen ejemplo que nos ayudará a entender la perspectiva global de toda postura o gesto que realizamos en nuestro día a día y las interacciones entre las fuerzas “invisibles”.

 

Una perspectiva global del movimiento nos enseña que en cada gesto existen elementos que se expanden acompañados de elementos en contracción. Tensiones que cambian y se reparten buscando el equilibrio del sistema, tantas veces alejado del equilibrio ideal, basándose en conceptos no lineares que entienden las sinergías entre los elementos que permitirá la transformación y el propio movimiento.

 

Si aplicamos el concepto de biotensegridad a la dinámica corporal, a su realidad de continuidad total, no podemos apartar la mirada ante la evidencia de la organización fascial a todos los niveles: superficial, profundo e interno (nivel visceral). Obviarlo supone no querer aceptar la realidad tridimensional de nuestra estructura, la realidad tridimensional del movimiento, afincarnos en la comodidad de teorías aprendidas de origen renacentista, desarrolladas cuando las mentes dibujaban en 2D.

 

 

Feliz jueves 😉

Tensegridad es fuerza, estabilidad, equilibrio, realidad: ¡Tensegridad eres tú!

La energía ni se crea ni se destruye, se transforma, ayudando a que nuestra estructura se mantenga en equilibrio, un juego de fuerzas invisibles, tracción y empuje, tensión y compresión, llámalas como quieras, porque independientemente de su nombre, son energía pura.

Hablamos de juegos de poder, energía que nosotros tratamos de interpretar a partir de nuestra inevitable atracción por esa bella dama a la que llaman gravedad…, pero veríamos las cosas de otro modo si nuestra perspectiva fuera la de un elemento que vive suspendido en una organización fuerte, ligera y capaz de cambiar de forma y volver a la posición de equilibrio con el mínimo esfuerzo, en definitiva eficaz, siguiendo las propiedades viscoelásticas no lineares.

¿Veríamos las cosas de otro modo si nuestra perspectiva fuera la de un elemento que vive suspendido en una organización fuerte, ligera y capaz de cambiar de forma y volver a la posición de equilibrio con el mínimo esfuerzo siguiendo las propiedades viscoelásticas no lineares?

Al igual que el desde el punto de vista fisiológico el organismo tiende a la homeostasis, desde el punto de vista mecánico, el cuerpo humano equilibra las fuerzas mediante una red de tensión dinámica que se organiza y reorganiza al son de movimiento.

Hablemos de fuerza y estabilidad: Hoy en día está cada vez más extendido el trabajo de fuerza, y más que referenciada su importancia para la estabilidad articular, pero desde un punto de vista global (por que es así como funciona el cuerpo, como un todo y no como partes individuales), llamémosle fascial si queremos ser más cool, debemos saber que la estabilidad de las estructuras tenségricas se debe a la forma en que toda la estructura distribuye y equilibra el estrés mecánico al que la sometemos en el día a día o en nuestro entrenamiento y no por la fuerza de cada una de sus partes.

La estabilidad las estructuras tenségricas se debe a la forma en que toda la estructura distribuye y equilibra el estrés mecánico al que la sometemos en el día a día o en nuestro entrenamiento y no por la fuerza de cada una de sus partes.

Nuestro cuerpo no quiere que nos hagamos daño, y por ello reparte cualquier estrés mecánico a través del sistema fibroso, una red fibrosa de realidad dinámica y continuidad total, un “edificio” en el que podemos diferenciar elementos individuales cuya función depende de la estabilidad de todo lo demás. Un esfuerzo combinado que nuestros ojos perciben como una mera forma, un volumen definido, cambiante y en movimiento.

Mejor que cambiante, prefiero llamarlo oscilante, donde formas triangulares o hexagonales en el papel pero tetraédricas, octaédricas e icosaédricas en la naturaleza interactuan mediante conceptos como tensegridad, mecanotransducción, inducción, reorientación, creados por el hombre para mantener nuestra forma y equilibrarla en el largo viaje de nuestra vida.

Tensegridad, biotensegridad, fascia y movimiento

Tensegridad, o biotensegridad, es un término que utilizamos cuando hablamos de fascia y de movimiento. Surgió en los años 30 con orientación arquitectónica, y unos años más tarde, la realidad estructural tridimensional de la red fascial hizo que nos fijáramos en los modelos con integridad tensional como explicación a nuestra naturaleza en constante movimiento.

¿Por qué?. Tan sencillo como que los intentos por desarrollar un modelo mecanicista que explicara el
“vis medicatrix naturae” (tendencia natural del cuerpo a la homeostasis) fallaban al explicar la realidad del movimiento.

La biotensegridad pone en duda el paradigma aceptado de la biomecánica y pone de manifiesto:

* Estructura y función están interrelacionadas.
* Los cambios en un punto tienen efecto a otra zona de la estructura.

Un elemento más a añadir a nuestra forma de analizar y entender el movimiento que ayudará a una lectura acorde con la realidad de cada individuo.

Un abrazo tenségrico desde lo más profundo de red tensional que se extiende por toda mi matriz extracelular. Así son los abrazos de verdad.