El tono muscular nos ayuda a mantener la postura. Siempre está presente y lo que más llama la atención es que sigue ahí cuando estamos en reposo, ayudándonos a dar respuesta al complejo juego de fuerzas de la realidad física en la que vivimos.

¿Pero por qué llamarlo tono muscular?

Los Griegos observaron que los músculos no se relajaban del todo, que trabajaban constantemente, aunque fuera a una intensidad baja. Utilizando una lógica simple y aplastante compararon esto a cómo el tono de los instrumentos lo determina la tensión de sus cuerdas. Tensión => Tono


Hablamos en todo momento de músculos en reposo que mantienen cierto grado de tensión. ¿Cómo puede ocurrir esto?.

Contamos con un sistema nervioso (entrenador) capaz de dar las pautas necesarias para mantener a los jugadores del equipo locomotor de nuestro cuerpo (músculos) lo suficientemente motivados para estar tocando constantemente el balón postural, de tal forma que el partido (nuestro equilibrio y postura) esté siempre bajo su control, sin perder la posesión o la victoria del equipo contrario (gravedad) acelerada por el movimiento nos llevara a poner en riesgo la permanencia en los primeros puestos de la tabla donde el premio no es una copa, sino seguir en el juego vital de equilibrio, movimiento y estabilidad.

El tono de base consiste en pequeñas contracciones sin orden predeterminado de las fibras musculares lo que impide que se fatiguen pero dando al mismo tiempo respuesta a las necesidades posturales de la persona.

En condiciones normales, los husos musculares (foto pequeña recuadro verde) son los encargados de transmitir la información sobre el estado del músculo (acortado, estirado) al entrenador del equipo (cerebro) y regulan la contracción dando las pautas a los jugadores (motoneuronas) mediante un impulso nervioso.



En la imagen grande vemos: 

1) Las fibras musculares (miofibrillas) en rosa.
2) Las placas motoras (unión neuromuscular entre el axón de la neurona y la fibra muscular) que aparecen como abultamientos oscuros y granulados en las fibras.
3) Los axones con forma de alambre alargado.
4) Un huso muscular situado arriba a la derecha justo debajo de la palabra movimiento.

La partida del movimiento se juega entre el equilibrio y la estabilidad “entonando” una canción a la que dieron nombre los griegos y en la que todos los elementos locomotores tiene un papel vital para que cada gesto o acorde se pueda desarrollar con seguridad y sin desentonar. Una partida que sigue en juego incluso fuera del escenario de la dinámica, cuando en reposo nuestro sistema nerviosos mantiene sus instrumentos siempre afinados, evitando que pierdan su tono.

Si quieres hacer que la música de tu movimiento sea una buena melodía, no olvides que tus instrumentos deben estar afinados, y para ello, el tono de base es primordial.

Hasta la próxima entrega… 😉

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