DESCUBRIR UN TUMOR PLEURAL – MESOTELIOMA: Intensive Dissection Workshop (Edimburgo 07.2013)









Hoy empezaré hablando de mi grupo.

Chris, Jenny, Emma, Joanne, Sheila, Or y Alex. Gracias a ellos estamos consiguiendo sacar adelante proyectos muy interesantes, aprendiendo de todos y cada uno, compartiendo para seguir aprendiendo.

Gracias a ellos no estamos solos en esta aventura.

En días como estos es bueno estar en un grupo. Vamos a ir un poco más allá en nuestra exploración. Esto nos motiva a todos, pero lo cierto es que tocar esta capa no es igual que tocar un músculo. 


En el músculo, la mano sale disparada señala el con el dedo y tocando si temor, sólo falta la voz de tus padres diciendo: “Ibai, no apuntes con el dedo”.

Sin embargo, las vísceras y su fascia  son harina de otro costal. No tocamos igual. Lo hacemos tímidamente, como si no quisiéramos romper nada


Visitar las vísceras es como cuando alguien te invita y abre las puertas de su casa para tí por primera vez. Cuando vas por los pasillos reconoces los muebles porque los has visto en fotos que alguna vez te ha enseñado, incluso te fijas en pequeños detalles de la decoración, pero te mueves con cuidado, sabes que cualquier movimiento brusco podría romper algo, y eres consciente de que tu cuerpo no se ha adaptado las proporciones del espacio. 

Como os dije, nuestro grupo estaba atareado con la empresa de Emma, Joanne y Jenny que consistía en intentar diferenciar y separa la cintura escapular y la extremidad superior con todos sus músculos

Les dejamos la mañana a las chicas mientras que el resto nos repartimos por las mesas de los otros grupos para ver, oír y palpar las relaciones fasciales del cajón torácico y abdominal.

Aunque no os lo conté, antes de ayer Gil, poco antes de acabar el curso por la tarde logró diferenciar todo el contenido visceral de Shiny, desde la lengua hasta el perine. Era cómo un gran globo. Todo nuestro mecanismo fisiológico en un saco. Espectacular.

Esto dejó a la vista los psoas y los iliacos de Shiny, que con su tamaño y altura eran considerables. Dos pilares en toda regla, dignos del mejor templo de la Grecia de Hipócrates, sujetando la acrotera craneal a través del tímpano torácico con la ayuda del friso vertebral,  una curiosa estructura formada por múltiples componentes osteo – disco – ligamentarios que le dotan de flexibilidad y movilidad, a la que llamaremos columna.

Sin dejar que esta columna le quitara protagonismo alguno al psoas, no pude evitar fijarme en lo que a simple vista parecían unos osteofitos pensando:

”Pero Shiny, que escondías ahí”. “Tu cuerpo generó hueso a nivel torácico dirección a la arteria aorta, vena cava, nódulos linfáticos…”.

“Esto no tiene sentido, tu cuerpo no era idiota y sabía perfectamente que cualquier compresión u obstrucción en uno de sus conductos traerá consigo atascos interminables (como cuando en la carretera hay un pequeño accidente, la via se colapsa y tu que vas cual glóbulo rojo en tu coche te preguntas ¿pero qué pasa ahí delante?, y al llegar te das cuentas de que no era prácticamente nada. Así es nuestro cuerpo. Así funciona, tan simple pero tan complejo a la vez).

Esto me llevó a reflexionar que la postura de Shiny fue parte de problema, su mediastino tirando de los vasos, los vasos tirando de las vértebras, tanto solicitar tracción en un punto que su cuerpo, para complacerle, hizo lo que le estaban pidiendo: reforzar esa zona de gran demanda para aguantar.


Esto hay quien lo llama enfermedad degenerativa de los huesos, otros dicen que es por la edad… . Yo pienso que es debido a la idiotez. Una idiotez que nace del desconocimiento, un desconocimiento de nosotros mismos, que somos incapaces de reconocer, aceptar y cambiar, buscando entonces la ayuda o la opinión de otros que optan por la medicación, el tratamiento…

De repente, unos gritos de júbilo me sacaron de mis pensamientos. Me giré y pude ver a Jenny con una sonrisa que mostraba alegría y satisfacción en su cara. Las chicas habían conseguido sacar adelante su proyecto.

!Enhorabuena chicas!. Al lograrlo ya teníamos esqueleto axial y esqueleto apendicular totalmente diferenciados. 

Me acerque hasta la mesa y al mirar hacia ella, lo que vi trajo una imagen a mi cabeza: 


  

El trabajo tan bien hecho por de chicas había dejado a la luz la musculatura profunda de la espalda y al instante alguien señalo hacia una zona en la fascia profunda que la recubría donde había una marcada acumulación de fibras de colágeno.


Entonces pensé: ”Así qué esto es al aspecto que tiene esta capa debido a una postura en la que los hombros están echados hacia adelante, la cabeza anteriorizada y la caja torácica hundida creando tensión en esa zona. Mmmm, no dejo de aprender. Thanks Joy!”

La tarde empezó con un hayazgo maravilloso, los músculos suboccipitales. Pero qué pequeños son y que importantes para regular nustro control postural. Un placer conoceros “cuadrilla”.

Pero la tarde traería la vivencia que más hondo me ha tocado de todo el curso. Tanto que al terminar sentí la necesidad de salir a correr, sentir el aire, el verde de la hierba, la arena,  ver el mar… . Necesitaba sentir la vida, la mía y la de el resto, mirar al cielo, a la tierra, perder la mirada en el horizonte del océano, y escuchar el romper de las olas en la orilla de la playa. Necesitaba tocar la arena, el cesped, las paredes de roca al pasar.


Ayer descubrimos el tumor de Joy


  • El tumor por el que perdió sus dos pechos.

  • El tumor por el que perdió su útero.

  • Ese tumor que le hizo pasar dos meses en la cama.

  • El mismo tumor que le impedia respirar.

  • El mismo tumor que impedía que su corazón latiera como el de los demás.

La primera pregnta al encontrarnos algo que no reconocimos adherido o mejor dicho desarrollado en su pleura izquierda y adherido a la pared de la caja torácica como no os podrías ni imaginar, fue : ¿Pero, qué hace esto aquí?.


La segunda, no fue una pregunta, fueron una serie de miradas, frases entrecortadas, cabezas que se giraban de golpe apartando los ojos de la realidad, aunque ya pasada, pero realidad de la que todos tenemos algún caso más o menos cercano y que nos encoge por dentro solo de pensar.

Estábamos ante un mesothelioma pleuro – pericárdico.


A pesar de todo ese dolor, otra vez más esta semana, Joy nos hizo un regalo. Nos dió la oportunidad de ver algo para entender mejor una enfermedad tan actual, cómo se puede desarrollar en nuestro interior y entonces pensar cómo nuestro trabajo puede ayudar.


Acabo de leer el parrafo anterior y me he dado cuenta que lo he escrito utilizando “NOS” cuando en realidad quiero decir “ME”, pero mi cabeza aún no ha asimilado todas las emociones de ayer y por eso me refugio en el NOS, en el GRUPO con el que viajo esta semana y que está ahí en momentos como estos, para poder mirarnos y saber que estamos juntos en esto. 

Para nada ha sido una mala experiencia, tan solo profunda, muy profunda, y tan tan personal… 

Una lección más para el capítulo de MI vida.


Gracias Joy

Hasta la próxima entrega… (como siempre, a la hora del té)